Lo que me gustó
- Las actuaciones, especialmente de Morgan Freeman y Kevin Spacey
- La macabridad de los maquillajes de las víctimas
- La genialidad del plan siniestro
- El impresionante trabajo de producción para armar el departamento del asesino. Cuántas horas tuvieron que estar escribiendo esos cuadernos!
La piedra en el zapato que me deja esta película es que haya siete pecados, siete pecadores, siete muertes, pero que muera un (una) inocente y quede vivo un pecador.
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